miércoles, 9 de octubre de 2024

 Dicen que hay cosas que se desvanecen, que se pierden en el vasto y caprichoso océano de la memoria, pero hay otras que permanecerán intactas dentro de mí hasta mi último aliento: su preocupación constante, sus abrazos llenos de ternura y esa mirada firme dándome el impulso necesario para seguir adelante. Su fe inquebrantable en mí y en mis capacidades... su amor como lo único real anclándome a este mundo incierto.

El verdadero dolor no es la ausencia de la familia, sino la indiferencia absoluta; y ella me salvó de eso. Incluso aunque pasen los años, seguirá salvándome cada día.


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