martes, 29 de octubre de 2024

anoche fui tormenta sin tregua

mis lagrimas brotaban sin razón ni clemencia 

ahogando mis palabras en cada respiro 

sumergiéndome en sombras

sin rumbo 

sin giro


mis ojos ardían 

mis manos temblaban 

como si el peso de todo me hundiera en caída 

y en cada lagrima un grito se escondía 


me estoy ahogando de tanto intentar 

sin fuerzas

sin rumbo 

sin ganas

sin paz

cada palabra se vuelve un golpe en vano 

perdida en un mar inmenso, lejano


hasta que un sorbo de alcohol fue alivio inmediato 

quemando en mi pecho su trago divino 

en ese instante, el mundo perdió su peso 

y en cada respiro me sentí ligero 


pero el encanto es efímero y fugaz 

y aunque el calor aún persiste

la herida sigue abierta 

esperando el próximo trago llegar 


¿en qué momento perdimos el sentido? 

me llevas al limite sin ver lo que he sufrido  

sin ver las marcas que deja la ausencia 

sin medir el precio de tanta insistencia 

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