anoche fui tormenta sin tregua
mis lagrimas brotaban sin razón ni clemencia
ahogando mis palabras en cada respiro
sumergiéndome en sombras
sin rumbo
sin giro
mis ojos ardían
mis manos temblaban
como si el peso de todo me hundiera en caída
y en cada lagrima un grito se escondía
me estoy ahogando de tanto intentar
sin fuerzas
sin rumbo
sin ganas
sin paz
cada palabra se vuelve un golpe en vano
perdida en un mar inmenso, lejano
hasta que un sorbo de alcohol fue alivio inmediato
quemando en mi pecho su trago divino
en ese instante, el mundo perdió su peso
y en cada respiro me sentí ligero
pero el encanto es efímero y fugaz
y aunque el calor aún persiste
la herida sigue abierta
esperando el próximo trago llegar
¿en qué momento perdimos el sentido?
me llevas al limite sin ver lo que he sufrido
sin ver las marcas que deja la ausencia
sin medir el precio de tanta insistencia
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