martes, 19 de agosto de 2025

tus idas y vueltas me dejan sin suelo

me decís que me querés y después me das hielo 

cuando estamos lejos, me extraño a tu lado 

cuando estamos cerca, más daño me hago.


será una herida que dejaste y que intento cerrar con tu bien,

o simplemente no soy suficiente para ser parte de tu vaivén? 


se hace tarde y las cosas cambian 

tu humor es otro, ya pasó la mañana 

cancelamos los planes, nos quedamos en casa,

el silencio pesa más que cualquier amenaza. 


llega la noche y ponemos las cartas sobre la mesa,

me hablas del pasado, de lo que siempre regresa

y yo tragando tus penas disfrazadas de tristeza,

sirviendo de espejo a tu nostalgia indefensa.


te escucho en silencio, me muerdo la voz,

qué es lo que busco si al final pierdo yo?


esta vez no nos dormimos tarde,

no hablamos hasta el cansancio,

no hubo mimos en tus brazos,

ni caricias en nuestros labios.


hoy no quise despertarte,

ni ver lo que sobró del ayer,

tengo miedo a quedarme

donde ya no me sé reconocer.


hago tu café todas las mañanas que dormimos juntos

y después preparo huevos revueltos que te llevo al desayuno.

me esfuerzo en silencio aunque no lo ves,

ante tus ojos mi entrega no tiene validez. 


esta vez me quedé en el living,

no hice café para dos.

el humo de mi taza me recuerda lo que dijiste,

con crueldad, sin compasión:

que no tenemos piel, que no hay calor,

me pregunto si entre nosotros queda algún resplandor.


te acercaste a la puerta,

me pediste que vaya a la cama

que esté a tu lado

sin conversar,

con ojos cansados.


estuve escribiendo versos sin sentido,

vos terminaste la serie que antes habíamos compartido 

cuando todavía jurábamos que era infinito. 


sigo aquí sin saber la razón,

si es ego, costumbre o miedo a la desolación,

si quiero sanarme contigo o romper la prisión,

pero siempre me hundo en la misma contradicción.


por algún motivo, de nuevo nos alejamos,

y volvemos al mismo loop de tirones y abrazos,

de idas y regresos que nunca tienen un plazo.

esto es un juego de idas y agarres,

entre promesas, silencios y vacíos que me arrancan los mares.


aunque no te espero,

me duele aceptar

que nunca vas a volver,

y que yo no sé olvidar. 

martes, 12 de agosto de 2025

 Se está muriendo mi planta favorita,

y ya no sé qué hacer… puta, qué complicada es la vida.


Al principio, el pequeño esqueje en agua dejé,

para que sacara raíces fuertes, y entonces lo planté.


El proceso fue lento, frágil, enredado;

a veces aguantaba, a veces se notaba ahogado.


Parecía que el espacio nuevo lo sofocaba,

pero de alguna manera, igual se levantaba.


Sobrevivió, y yo seguí pendiente,

lo cuidaba con el alma, constantemente.


Le di agua medida, ni más ni menos,

con un poco de miedo, evitando los venenos,

como quien ama con límites ajenos.


Le daba sol, cuando lo necesitaba

y lo protegía de la sombra, cuando el frío llegaba.


Probé hablarle, cantarle bajito,

como si en mi voz encontrara algo bonito.


Y parecía que mi esfuerzo a buen puerto llegaba:

me atrevía a cambiar la tierra, la maceta, el suelo,

como si bastara con moverlo todo... 

y no sanar el duelo.


Pero cada vez que parecía mejorar,

algo pasaba... y volvía a enfermar.


Empezamos de cero, de nuevo, una vez más.


El tallo se inclinaba, las hojas se cerraban,

como si mis manos ya no le sirvieran,

ni siquiera en las noches más estrelladas...

aunque igual quería tenerlas cerca,

por si algún día las necesitaba.


La moví de lugar, le cambié la rutina.

todo lo hice con devoción,

como quien ama sin red, sin condición.


Y después de tanta jornada,

un día lo supe —y fue como una bofetada—:

todo mi amor no bastaba para nada.


Entonces...

¿qué voy a hacer con mi planta,

si no florece, si no me acepta,

pero tampoco me suelta ni me mata?

lunes, 4 de agosto de 2025

 te rompieron el cora? 

tranqui, yo lo arreglo 

no imaginé que doliera tanto

surfear las olas de tu infierno 


tenes fantasmas del pasado? 

no pasa nada, yo lo entiendo 

pero ver ese vídeo en mi pantalla

hizo que se rompa algo por dentro


sé que no me vas a querer como a él

y que quizas solo soy un parche en tu duelo

tal vez vine a curar heridas 

que no son mías pero igual sangran en mi pecho


no te culpo ni me arrepiento

pero a veces me pierdo

tratando de ser abrigo 

en un invierno ajeno

 Tenés mi guitarra,

mis llaves sobre la mesa,

pero hay algo en tu mirada

que aún arrastra tristeza.


Compartimos el café,

los silencios y la risa,

pero hay algo de tu ayer

que todavía te pisa.


Yo te espero en lo presente,

con mis puertas bien abiertas,

pero vos seguís pendiente

de esas sombras que no te sueltan.


Y aunque hoy me tengas cerca,

con mi voz rompiendo el aire,

no te olvides que mañana

tal vez ya sea muy tarde.


Porque el amor no se queda

donde el miedo lo reemplaza,

y hasta el alma más sincera

se cansa cuando no la abrazan.