cada día despierto con el mismo peso,
una rutina que apaga el fuego,
camino sin ganas en un reloj de arena,
donde el tiempo pasa
pero nada llena.
el trabajo
el ruido
la misma función
un escenario montado sin emoción.
los problemas de la casa
el techo que gotea
pequeños incendios que el alma bloquea.
voy y vengo pero ¿a dónde llego?
si en cada rincón hallo el mismo reflejo.
la vida se me va en este trajín,
y yo, cansado, me pierdo en el sinfín.
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