hay algo que me ancla, creo,
vibraciones a lo largo de mi esqueleto
como ecos añejados resonando en mi ser,
como si mis huesos aún guardaran
el vestigio de lo que mi piel dejó de tener,
tal vez la memoria de un tacto perdido
o el rastro de un olvidado latido
que alguna vez vibró bajo esta piel cansada
pero ahora solo queda el susurro sordo
bajo la sombra de una vida ahogada.
aunque me pierda en el abismo,
mi cuerpo tiembla y cobra ritmo,
me recuerda que aún estoy aquí,
aunque no lo parezca,
aunque yo no lo crea
sigo respirando solo para ti.
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