a veces pienso que te veo
por las calles de una ciudad
que perdió su color al perderte a vos.
pero todo sigue,
el tiempo avanza sin pedir permiso,
y yo me quedo con la herida
de todo lo que no pudiste ver,
de los lugares que no pudiste conocer,
de los sueños que no cumpliste,
y del orgullo que sé que hubieras sentido
con cada pequeño logro
y hasta en los desafíos.
vos eras el puente que unía a la familia,
y ahora todo arde,
todo se quema,
se hace trizas.
solo quedamos dos,
recordándote desde el amor,
viviendo lo que te hubiera gustado vivir a vos.
quisiera haberte abrazado más,
haberte dicho mil veces
que tu esfuerzo nunca fue en vano,
que tu amor quedó sembrado.
ya no me culpo como lo hacía antes,
y ahora soy una versión más chiquita de vos,
pero prometo, todos los días,
heredar la fortaleza del hombre que me crió,
seguir teniendo tus valores,
tu corazón repleto de amor.
papá, aunque no estés,
te busco en mis pasos y sé que estás;
en las sonrisas que a veces se me escapan, sé que estás.
en la fuerza que encuentro cuando ya no me quedan ganas,
sé que sos el empujón que necesitaba,
diciéndome que puedo con todo y mucho más.
No hay comentarios:
Publicar un comentario