domingo, 25 de junio de 2017

a veces dolía,
a veces solo existía.
a veces era mejor comerle la boca
que fumarme un faso a escondidas.
a veces exigía lo que quería,
a veces yo accedía.
a veces sufría.
a veces era como jugar a las escondidas.
a veces perdonaba,
admiraba,
lloraba
y reía.
a veces prefería la heroína.
a veces él prefería poner sus manos alrededor de mi cuello,
golpearme contra alguna pared
y obligarme a cumplir sus caprichosos deseos
a la par de una cascada de interminables,
y vacías,
lagrimas que caían por mis mejillas
y que para él no existían.
repito,
a veces dolía.

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