jueves, 2 de marzo de 2017

Viajar a mundos subalternos.
Inundarme en lagrimas de dolor y sufrimiento.
Querer ahogarte en ellas para que sientas lo que siento.
De alguna manera vas a entender lo que es el invierno, porque en el otoño todo es perfecto, hasta que dejas de lado cada inseguridad que te apartaba de lo bueno.
El fantasma del invierno aparece en tus sueños, deseándote la muerte.
El fantasma del invierno aparece en mis sueños, diciéndome que no podes entender mi mente.
El fantasma del invierno se retuerce de la risa, en su palacio de nieve.
Las calles ya no estaban llenas de pequeños seres que jugaban a la pelota.
Las calles ya no estaban llenas de aquellos seres que disfrutaban del nocturno Buenos Aires, de las estrellas, del amor y de los paraísos de sueños que brindaba el claro cielo en aquel otoño en el que nosotros fuimos parte.
Lentamente las cosas se oscurecen y pierde sentido el verte.
Tus ojos van cambiando cada vez más, tu mirada ya no es la misma.
Tus manos dejaron de tener el calor y la intensidad del otoño, de aquel otoño en donde querías que las cosas funcionaran entre nosotros.
Tus sentimientos dejaron de ser los mismos y el fantasma del invierno me pedía a gritos que te mate, porque si no sos mío, no sos de nadie.
Tenía todo planeado aquella noche en la que tuve que quedarme en tu casa porque estaba lloviendo demasiado afuera.
Analicé el pronostico a lo largo de todo el mes.
Todo era como yo lo planeaba.
Todo estaba bajo control. Bajo MI control.
Pero las cosas salieron de manera diferente y la risa del fantasma del invierno era cada vez más fuerte.
Aturdía a aquellos cientos de extraños seres que vivían dentro de mi pero mi plan seguía en pie.
Me acercaba a ti, con un cuchillo entre las manos.
Me miraste como si supieras que podía leerte la mente e instantáneamente supe lo que tenía que hacer.
Me clave el cuchillo en el corazón porque siempre supe que iba a morir de amor.

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