jueves, 6 de noviembre de 2014

charlie:

   

       hoy me ha preguntado lo siguiente: "¿recuerdas la primera vez que me besaste?", y no pude evitar sonreír pero, luego, me llené de melancolía ya que por mi mente sólo pasaban los días más felices de mi vida; caminatas agarradas de la mano, perderme en su mirada; besarla y sentir como el mundo se frenaba, y como todas las estrellas, y todas las constelaciones bajaban a la tierra sólo para vernos juntas... no querer dejar de hablar con ella, por más que no supiera muy bien de que hablarle.
 charlie, si éso no era amor... no sé que otra cosa podría serlo.
era un vicio, un vicio muy atractivo; ella abarcaba la mayor parte de las horas de mis días, y debo confesar que me encantaba y que extraño que ya no sea así, ella era la luz de mis días oscuros y el camino amarillo por el cual debía ir. era más que mi novia; ella era mi vida. era lo más importante que tenía, pero todo se desvaneció en un abrir y cerrar de ojos, volví a estar mal y ella sólo se alejó... se alejó porque ella no me quería como yo lo hacía...
la amaba desaforadamente, y hasta cuando la debería haber odiado, la seguía amando. al irme a dormir ella era mi último pensamiento, mi más adorado sueño, la razón de mi insomnio y la razón por la cual me despertaba sonriendo. como dije, ella era mi vida, y éso era demasiado, y no pudo soportarlo; era, por decirlo de alguna manera, mucho presión el hecho de estar con alguien que espere en exceso algo tan insignificante pero con un valor tan espacial. se cansó de mi antigua y aburrida rutina de quererla, observar cada detalle de su hermoso rostro, contar todas sus pecas, perderme y empezar de nuevo, besarla de la forma en la cual nunca nadie la ha besado, observar su bello cuerpo desnudo, amar el café de sus ojos, contemplar la forma en la que sus labios se convertían en una sonrisa al decirme que me necesitaba con ella, y sólo vivía para, y por ella, y se fue... y ya no supe hacia donde tenía que ir y ella no estaba para aconsejarme o guiarme.
     se fue, como todo lo bueno que tuve, pero sabía que iba a pasar; el destino siempre lo quiso así, y siempre esperaba el día en el que sucediera, aunque me hubiera gustado que durará más. extraño su belleza inalcanzable por cualquier otro ser humano, extraño su amor incondicional por los animales, su extraordinario e inhumano don musical -era lo más hermoso que nunca había escuchado, miles de sinfonías tocadas especial y únicamente para mi- y extraño su risa despampanante pero, sobre todo, extraño como era ella para conmigo, porque siempre me trato como si estuviera tratando con la persona más importante del mundo -dijo que lo era pero para mi no era suficiente sólo decirlo-, era el individuo más tierno y cariñoso y me enamoraba cada día más que sólo fuera así conmigo. me derretía verla por las mañanas. podía pasar horas observándola leer sentada en el living acariciando a alguno de sus muchos gatos; era tan intelectual para salir con alguien como yo que a veces pienso que todos éstos recuerdos son imaginarios y que solo soy una loca que alucina todo el tiempo. extraño el pasado... extraño no poder vivir el presente. extrañar es el precio que debemos pagar al tener buenos momentos, pero los buenos momentos desaparecieron y no volvieron, y nunca me acostumbré a su ausencia... charlie, dime, ¿qué tan malo es estar enamorada del pasado?

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